El GHI de los medios tácticos
Por Andreas Broeckmann, David García y Geert Lovink
Resumen:
Los medios tácticos son el campo de trabajo de unos artistas que
adoptan una actitud positiva hacia la tecnología digital
contemporánea, con un espíritu crítico e
innovador. Los artistas de los media muestran una preocupación
por la estética como concepto, no por un estilo determinado.
Esta tendencia se enmarca en la creación de un nuevo lenguaje
para la época de las redes comunicativas, un lenguaje de usuario
que tiene éxito como arte porque transmite un activismo eficaz.
Los activistas de los media son un híbrido de artista,
científico, teórico y activista político que
rehúye las etiquetas y las catalogaciones. Sus creaciones se
caracterizan por una integración de la máquina y el
usuario en la propia obra, de manera que la interactividad
desempeña un papel relevante. El concepto de medios
tácticos permite aunar el arte en mayúsculas y el
activismo político de base y, en este sentido, podríamos
incluir la lucha táctica propia de los movimientos
antiglobalización. Los activistas de los media defienden la
fuerza de la estrategia como herramienta para romper las barreras
existentes entre los valores imperantes y los valores alternativos,
entre los profesionales y los aficionados, e incluso entre las personas
creativas y las no creativas.
Andreas Broeckmann: Sr. Lovink, en 1997 usted escribió The ABC
of Tactical Media ('El ABC de los medios tácticos') y en aquel
entonces el concepto de medios tácticos ya tenía unos
años. Este término surgió de la
colaboración entre artistas y activistas de los media en
Amsterdam y se ha identificado en gran medida con el ciclo de
conferencias Next 5 Minutes, aunque existen ejemplos importantes de uso
de los medios tácticos que tienen otro origen. Además, en
un principio, este concepto estaba relacionado básicamente con
el activismo en el ámbito del vídeo y la
televisión, que en los últimos años han sido
eclipsados por la irrupción de Internet. En la
continuación de ese primer trabajo, The DEF of Tactical Media,
que apareció en 1999, usted repasa algunos de estos cambios.
¿Cree que tiene sentido hablar de medios tácticos como
una actitud y una práctica generales que invaden los diferentes
medios? O bien, ¿podríamos decir que medios
tácticos es un término genérico que designa una
amplia gama de prácticas de los media, cada una con una cultura
y una política propias?
Geert Lovink: ¿O incluso una estética propia? No, creo
que no. Táctico quiere decir táctico. Se trata de un
concepto abierto y provisional, surgido como rechazo a las
ideologías, y de un fenómeno que nace en 1989: navegar
por las olas de acontecimientos, disfrutar de la apertura de escenarios
y fronteras, en busca de nuevas alianzas. Curiosidad y
predisposición para la diferencia. No creo que los medios
tácticos estén vinculados a ningún medio o
plataforma en concreto, sino que son una forma artística que
afronta el activismo con una actitud positiva hacia la
tecnología digital contemporánea y con un espíritu
explorador más que de confrontación. En cierto modo, se
trata de una forma artística autorreflexiva. Hay un gran
número de rituales y de suposiciones que deben abandonarse para
empezar de nuevo y llegar a un público más amplio. Este
entusiasmo ha experimentado un crecimiento y ha dado lugar a una
generación totalmente nueva de activismo (en la red), del cual
los medios convencionales se han hecho eco. Vivimos una época
interesante, lo que no podemos decir del nuevo arte de los media que
alcanzó su punto álgido a principios y mediados de los
noventa, aunque el activismo actual le es en parte deudor. No se
observa un retroceso significativo hacia una no-estética gris y
dogmática, lo que no deja de sorprenderme.
Andreas Broeckmann: ¿La "no-estética gris y
dogmática" de los medios tácticos anteriores?
¿Esta corriente surge como resultado de una actitud más
pop de los activistas? ¿Se trata de una nueva generación
que no se identifica tanto con las ideologías limpias y
fundamentalistas? ¿Estamos hablando de los activistas del
lenguaje Java frente a la generación Telnet?
Geert Lovink: No, creo que la distinción es mucho más
primitiva: conectado o no conectado a la red (por cierto, no son
prácticas que se contradigan). Tampoco me refiero a la
dicotomía entre punk y tecno. La estética DIY (Do It
Yourself, 'hazlo tu mismo') a la que aludo es una estética que
se preocupa de sí misma (imagen), que ha nacido de la curiosidad
y que se trabaja con precisión. Esta estética va en
contra de las posturas empalagosas que insinúan que la forma, al
fin y al cabo, no tiene ninguna importancia. Me refiero a un tipo de
activismo con estilo, pero no a un estilo en concreto. Hoy en
día no es fácil lucir un estilo y, a su vez, defenderlo.
El término pop no me convence porque me hace pensar en popular,
y no es lo que quiero decir. Los estilos sofisticados y ricos que
presentan los activistas no suelen ser muy populares. Incluso no es
necesario que este enfoque estético tenga relación con un
aspecto determinado, sino que alude a un grado de conciencia más
elevado y crítico del estilo, en lugar de centrarse en el uso
correcto y contemporáneo de un icono, un programa
informático, una serie de colores, unos patrones o un tipo de
letra determinados.
Andreas Broeckmann: Sr. García, usted siempre ha defendido la
estrecha relación entre el activismo de los media y el arte.
Esta relación se ha acentuado mucho en un segmento determinado
de la práctica artística de los media, pero a veces se ha
quedado a medias entre el arte contemporáneo reconocido y el
activismo político. ¿Cómo describiría este
vínculo de unión o bien el complejo en el que se
articulan?
David García: Así es y mi postura no es resultado de un
estudio teórico, sino de la primera experiencia en la que vi
cómo los medios tácticos trabajaban de forma directa y
activa en lo que me parece que ha sido una de las campañas
más importantes y eficaces de los últimos años. Me
refiero a ACT UP, una movilización contra la política del
gobierno Reagan de aquel entonces en relación con el sida, el
cual, como no se preocupaba en absoluto por el sida, practicaba una
política de silencio. Los artistas tuvieron un papel fundamental
al organizar, conformar y dar un impulso carismático a la
campaña ACT UP. Creo que fue el colectivo artístico Gran
Fury en la exposición "Let the record show" ('Mostrad las
cartas') quien creó el eslogan (o la ecuación) que se
convirtió en el símbolo del movimiento activista del sida
en todo el mundo: SILENCIO = MUERTE. Los activistas que mostraban este
lema en pancartas, pegatinas o camisetas no transmitían tan solo
un mensaje polémico sencillo como en la época
política anterior, caracterizada por unas estructuras de mando
poco flexibles. Se estaba creando un nuevo lenguaje para la
época de las redes comunicativas. Los activistas "llevaban" un
eslogan que pedía una respuesta; el hecho de llevar este lema
encima era un llamamiento al diálogo. No se trataba de una
orden, sino de una invitación al discurso. Era un medio muy
próximo, un lenguaje de usuario tanto para el activismo como
para las artes visuales. Esto hizo que los tropos retóricos de
artistas como Jenny Holzer y Barbara Kruger entraran en una nueva
dimensión táctica.
Andreas Broeckmann: Se refiere a lo que Geert Lovink denomina estilo:
¿los medios tácticos como actitud más que como
definición técnica?
David García: Sí, más que el uso de un medio
determinado, nos referimos a esta capacidad de crear lenguajes de
usuario eficaces (virtuales o de otro tipo) que comprometan y se
extiendan en lugar de imponerse y exigir, la cual es
característica de los creadores tácticos. Los
pósters, vídeos, montajes, murales, gráficos y
canales de televisión no sólo triunfaron como arte y como
activismo, sino que tuvieron éxito como arte porque
transmitían un activismo eficaz. Los activistas tácticos
de la campaña del sida y los colectivos como Gran Fury eran
auténticos híbridos que abandonaron las antiguas
categorías para forjar algo nuevo, algo necesario, algo que
fuera merecedor de un nombre. En las conferencias N5M (Next 5 Minutes)
decidimos llamarlo medios tácticos. Posiblemente, el propio
término es una solución táctica, una
improvisación que ha demostrado ser una medida provisional
sorprendentemente útil, como la variable X en álgebra.
En la introducción a Digital resistance: explorations in
tactical media ('Resistencia digital: exploraciones en los medios
tácticos'), el grupo Critical Art Ensemble describe con gran
acierto a los medios tácticos: "Cada vez hay una conciencia
más generalizada según la cual durante muchas
décadas ha existido una práctica cultural que ha evitado
ser etiquetada o catalogada. Esta corriente parte de la vanguardia
moderna, hasta el punto que sus representantes valoran muy
positivamente la experimentación y el compromiso con el
vínculo imprescindible que existe entre la representación
y los cambios políticos y sociales. Suelen ser artistas que no
encajan en ninguno de los sentidos tradicionales del término y
que rehúyen caer en el embrollo de connotaciones
metafísicas, históricas y románticas que
acompañan a esta designación. Tampoco son activistas
políticos propiamente dichos, ya que se niegan a adoptar una
posición únicamente de reacción y suelen
menospreciar la eficacia y la necesidad. (...) Los que formamos parte
de los medios tácticos nos sentimos aliviados por ser una
especie de híbrido, sea artista, científico,
técnico, artesano, teórico o activista; todos
podíamos trabajar juntos y formar combinaciones con diferentes
pesos específicos e intensidades. Estas múltiples facetas
como artista, activista, científico, etc., que formaban parte de
cada individuo y de cada grupo, gozaban de un reconocimiento y nos
sentíamos valorados. Muchos de nosotros nos desprendimos de la
carga de tener que presentarnos al público como especialistas,
lo que constituye una forma de valoración." No lo podría
explicar mejor, así que no intentaré hacerlo. Pero
permítame añadir que este modelo y su uso continuo hacen
que nos encontremos ante algo más que un simple "concepto
provisional".
Andreas Broeckmann: Sr. Lovink, en un nuevo texto denominado The new
actonomy ('La nueva actonomía'), que escribió junto con
Florian Schneider, usted describe las nuevas posibilidades que surgen
en el ámbito del activismo de los media, pero también
recuerda los peligros potenciales que hay que tener en cuenta.
Internet, como medio por excelencia de los años noventa, parece
que ha entrado, en los últimos dos o tres años, en una
especie de depresión. Los hay que dicen que se han terminado las
especulaciones y la demagogia, y otros que entramos en una etapa
más realista en la que la importancia de la Red como medio
seguirá creciendo, mientras las esperanzas utópicas dan
paso a todo tipo de críticas realistas. Estas críticas
están muy relacionadas con un descontento general con la
globalización y la mal llamada nueva economía.
¿Este descontento deja lugar para las prácticas de los
medios tácticos? ¿Pone las cosas más
difíciles a los activistas de los media?
Geert Lovink: Es cierto que el activismo maduro en la red (no el
hacktivismo adolescente) está mucho más próximo a
las empresas punto com de lo que muchos piensan. La nueva
actonomía está abierta al mundo comercial y siempre en
busca de financiamiento, al igual que los medios tácticos ya no
dependen al cien por cien del financiamiento público. La
razón es que existe un interés común por los
conceptos virtuales innovadores, la informática, la
reproducción de contenidos en tiempo real, los programas de
libre distribución, el código abierto, etc. Esto
podría indicar que la hornada actual de activismo en la red se
resentiría en el futuro próximo de la crisis de las
empresas punto com. La limitación del ancho de banda tiene una
fuerte repercusión, también, en los activistas. Lo mismo
ocurre con el poco éxito del dinero electrónico y la
ausencia de un sistema eficaz de micropagos. Los activistas, cargados
con su material explosivo, sacarían un gran provecho de sistemas
alternativos de comercio electrónico que no funcionasen con
tarjetas de crédito. Claro está que para las tareas
sociales y políticas que se llevan a cabo en la red es positivo
que se haya esfumado la mentalidad de ladrón ciberegoísta
de las empresas punto com. Pero no debemos olvidar la otra cara de la
moneda: a medida que el liberalismo pierde terreno, corremos el riesgo
de que la criatura se nos escape por el desagüe y de perder la
ciberlibertad en manos de las grandes compañías y las
instituciones públicas. Esto no debería ocurrir nunca.
Los activistas también deben luchar contra la censura, unirse
contra la retahíla de legislación inútil, etc.
Andreas Broeckmann: El teórico francés Felix Guattari
propone el término posmediático para describir un sistema
potencial donde los medios de comunicación de masas se ven
arrinconados por una proliferación de medios pequeños,
heterogéneos y digitales, una red de prácticas que
fomenta la aparición de subjetividades más diferenciadas
y menos homogéneas y de subjetividades de grupo. Howard Slater
recoge esta idea y señala que la variopinta acumulación
de actividades de los media independientes en los sitios web, casas
musicales, fanzines, demostraciones, listas de correo, etc. constituye
el tipo de operaciones posmediáticas que Guattari vio despuntar
con el Minitel y los movimientos radiofónicos independientes de
la Francia de los años setenta y ochenta. A pesar de ello, en
lugar de cumplirse la utopía de Guattari, la
mediatización en masa de los medios digitales parece imparable y
amenaza con convertir la Red, al igual que el ordenador a través
de la puerta de la informática, en un medio monocolor.
¿Es inútil la esperanza de unos medios DIY, los cuales
también intentamos fomentar en transmediale.01?
Geert Lovink: No es inútil. Es una lucha. La libertad de los
media no es gratuita y, además, no se puede comprar la libertad
tecnológica, ya que no viene con el equipo ni siquiera con el
programa. La primera guerra civil a escala global, que estallará
entre bandos opuestos defensores del sistema operativo Linux y
provocará miles de bajas, es tan solo una cuestión de
tiempo. ¿Y por qué no? ¿Acaso existe el
código intrínsecamente bueno? No. Internet está
más allá del bien y del mal y no es más que un
reflejo de la naturaleza humana con todos sus defectos. Una
infraestructura de los media alternativa, abierta e independiente se
forma cuando la gente tiene la capacidad de conectarse entre sí
y crear una cultura. El sistema DIY no sirve para nada si se limita a
la idea de "hacerlo uno mismo", sino que debemos establecer unos
vínculos flexibles y ofrecer una autonomía relativa a las
unidades independientes. Estas unidades pueden ser individuos, grupos,
colectivos, asociaciones, círculos de amigos –de la misma
disciplina y generación– en contacto entre sí. Lo
contrario de DIY es DBO (Done By Others, 'hecho por otros'). Existe el
peligro real de que Internet se convierta en un medio profesional en
manos de otros, pero esto sólo sería si hablamos a gran
escala. A pequeña escala todavía hay un amplio abanico de
posibilidades, especialmente para los que quieren mantenerse al margen.
Andreas Broeckmann: Sr. García, ¿qué papel juega
la enseñanza en estas prácticas posmediáticas? Ya
hace unos años que ejerce la docencia en la Academia de Arte de
Utrecht: ¿le ha sido posible incorporar las actitudes del
activismo artístico y de los media en el programa de estudios?
David García: Soy profesor en el departamento de Diseño
Interactivo, en un edificio alejado de la escuela de arte principal y
dedicado a arte, multimedia y tecnología. Sorprendentemente, he
descubierto que algunas de las cuestiones clave del diseño
interactivo se pueden aplicar perfectamente a los problemas centrales
del arte y el activismo, concretamente a los problemas de acción
en relación con la observación. Históricamente ha
existido un distanciamiento entre la observación y la
acción, especialmente en la ciencia del siglo XVII, época
en que los artistas abandonaban el taller del artesano y se aislaban en
su estudio privado. Pero en todos los ámbitos de la ciencia y la
cultura se ha recuperado el interés por un campo que
había estado excluido, es decir, la acción. Esto se
observa al analizar la disciplina de arte y diseño interactivo,
ya que la acción o el comportamiento constituyen su
núcleo.
La composición de las antiguas formas de arte se podía
entender a partir de tres componentes básicos: aspecto,
contenido y estructura. Los artistas y diseñadores interactivos
han añadido a esta triangulación un cuarto componente
definitorio: la agencia. El concepto de agencia en este contexto
incluye tanto las acciones del usuario como las del conjunto del
sistema, el cual consta de máquina y usuarios. En este modelo,
la obra de arte comprende todo el sistema, las máquinas y la
gente. El éxito en estas nuevas formas de arte interactivo
depende de la capacidad de integrar una visualización de la
acción o agencia del sistema en la propia obra. Es en este
contexto, tanto en el diseño interactivo como en los medios
tácticos, donde aplico la misma máxima: "La visibilidad
no se consigue por medio de predicciones, sino de la
integración."
En el verano del 2001, el artista George Legrady y el ingeniero
informático de Helsinki Timo Honkela presentaron en el Centro
Pompidou de París, junto con otros artistas, la
instalación "Pockets Full of Memories", que consiste en unas
redes neuronales que se utilizan para crear una obra de arte que
evoluciona con el tiempo y redefine sus decisiones según las
diferentes contribuciones que los visitantes del museo hacen al
sistema. Se trata de una obra de arte, y de un entorno integrado, que
aprende. Este tipo de obras abren un nuevo capítulo en la
historia de la cultura, aunque no debemos olvidar que este nuevo
capítulo va acompañado de una serie de problemas nuevos.
Como decía Gerard de Zeeuw, reconocido profesor e intelectual
recientemente retirado de la Universidad de Amsterdam: "La
acción sigue siendo el área de lo inesperado, lo
invisible, de lo que cambia sin obedecer a pauta alguna. Meter los pies
en el agua del río sigue siendo un acto tan extraordinario como
lo era hace 2.500 años."
Andreas Broeckmann: A mi entender, esta confluencia de interactividad
en el arte de los media, acción en un sentido político y
comportamiento –que parece ser una forma de acción no subjetiva
e impulsada por fuerzas externas– no está exenta de problemas y
me pregunto si podemos meter todo esto bajo el paraguas de medios
tácticos.
Geert Lovink: No. Para mí, el término táctico es
la expresión de una temporalidad de los noventa que busca una
alquimia para romper la dicotomía entre el arte en
mayúsculas y el activismo de base de los años ochenta,
caracterizada por rivalidades dogmáticas y nuevos movimientos
sociales institucionalizados. Según mi opinión, el
concepto general de medios tácticos dio lugar a los
fenómenos de Seattle y del IMC (Independent Media Centre).
Estamos presenciando un renacimiento extraordinario del activismo de
los media en todo el mundo. Hace poco asistí a la segunda
conferencia del Media Circus en Melbourne. También asistí
a la primera, en septiembre de 1999, acontecimiento que duró un
día, durante la crisis de Timor Oriental. El número de
participantes en el Media Circus se duplicó. El fin de semana
había 350 activistas, especialmente jóvenes, y anoche, en
Sydney, tuvo lugar la primera edición de la Active Sydney Fair,
que reunió a más de 500 personas. Intervino Naomi Klein,
quien advirtió sobre el turismo de la cumbre y la
represión por parte de las autoridades de las masivas protestas
en la calle. Hay un abismo entre los temas abstractos de la deuda del
Tercer Mundo, los acuerdos de comercio internacional, la
política financiera y la miseria cotidiana, con sus luchas
concretas y locales. No creo que el activismo en Internet –es decir,
los medios tácticos– puedan salvar este abismo. Lo que podemos
hacer es intercambiar conceptos. El rápido crecimiento de grupos
antifronteras que apoyan a los inmigrantes indocumentados es un buen
ejemplo de ello: una lucha en que la imaginación táctica
tiene un papel fundamental.
Andreas Broeckmann: Sr. García, cuando inició el ciclo de
conferencias Next 5 Minutes hace 10 años, usted era un artista
independiente, mientras que ahora ejerce la docencia en una academia.
¿Hay áreas en que el sistema académico tenga una
actitud más abierta y crítica en relación con el
arte y el diseño de los media?
David García: Mi margen de maniobra dentro del marco
académico se ha ampliado considerablemente con la
creación del programa de doctorado europeo "Diseño en
culturas digitales", promovido por tres instituciones académicas
muy distintas: la Academia Merz de Stuttgart, la Academia de Arte de
Utrecht y la Universidad de Portsmouth. Mi objetivo a largo plazo es
crear espacios para la gente y convertir la teoría y los
materiales generados a partir de los medios tácticos en un
componente activo del programa de "Culturas digitales". No se trata
únicamente de una cuestión de plan de estudios, sino de
dar soporte y facilidades a los investigadores del programa para que
participen en campañas, proyectos y conferencias
tácticas. Mi opinión es que este programa sólo
tendrá éxito si las investigaciones que realizamos
están orientadas a la acción. En este sentido, la primera
etapa vinculará explícitamente el programa al desarrollo
de la cuarta edición de las conferencias Next 5 Minutes (N5M4).
Todo empezó no hace mucho en un seminario en el que
participé en la Universidad de Nueva York, donde se ha creado un
programa de investigación en medios tácticos. En este
encuentro nació la idea de N5M4 como red de grupos de
investigación independientes. La idea es que estos grupos formen
un entramado activo de nodos de investigación, cada uno de los
cuales trabajaría en un campo sinergético concreto. La
situación ideal sería que participaran grupos como NYU,
Sarai, Critical Art Ensemble, Open Streaming Alliance y Technics (Reino
Unido). El proceso se estructuraría por medio de reuniones de
desarrollo periódicas y pequeñas reuniones de
planificación (la comunicación telemática es muy
práctica, pero todavía no ha superado el ancho de banda
de los encuentros presenciales) a fin de garantizar el libre flujo de
información entre los diferentes nodos.
Contrariamente a muchas iniciativas tácticas anteriores, tengo
la intención de defender un enfoque según el cual en las
reuniones se identifiquen objetivos y –agárrense fuerte– se
llegue a conclusiones. En estas circunstancias, las conferencias Next 5
Minutes seguirían siendo un encuentro tribal de organizaciones
de los media independientes, aunque los temas tratados no serían
tan aleatorios. N5M sería la plataforma para la
presentación de los resultados de nuestra investigación.
Estos resultados podrían adoptar cualquier forma y presentarse
en cualquier medio. Además, deberían incluir la
programación de la propia conferencia, la cual también
tendría que nutrirse de fuentes externas a la red de
investigadores. Tengo previsto que este proceso empiece en noviembre
del 2001, que las tareas de investigación y las reuniones
continúen durante todo el año 2002 y que acaben a
principios del 2003. Los actos y la conferencia N5M4 tendrían
lugar en Amsterdam y posiblemente se celebrarían acontecimientos
paralelos en otras ciudades.
Andreas Broeckmann: Una última pregunta. Lo que el Sr.
García describe con relación al desarrollo de las
conferencias Next 5 Minutes como movimiento de investigación nos
lleva a la cuestión de los centros, tanto institucionales como
informales, para la práctica de los medios tácticos.
Aunque las instituciones son sin duda necesarias para crear una
práctica continuada e infraestructuras, parece que el concepto
de táctico conlleva una actitud de ataque sorpresa que no se
puede vincular a estas estructuras. ¿Cómo ve esta
tensión y cuál cree que es la mejor forma de desarrollar
este campo? ¿Aparecerán alianzas nuevas y más
fuertes?
Geert Lovink: Me parece que todavía no podemos hablar de
tensión. La institucionalización es un problema que surge
con el tiempo, a lo mejor al cabo de cinco o diez años, cuando
el planteamiento inicial se fragmenta en mil pedazos. Es cierto que hay
gente que alcanza una posición de gran influencia en el campo de
los media, se acomoda y no sabe hacia dónde tirar. Estos peces
gordos se llevan todo el mérito y todo el dinero de las
instituciones públicas, las fundaciones y los patrocinadores,
aunque suelen ejercer su influencia en territorio yermo. Los individuos
creativos no encajan con la burocracia de las instituciones actuales.
Me gustaría ver más iniciativas privadas de tipo ataque
sorpresa en el nuevo sector del activismo y las artes de los media. En
este sentido, las empresas punto com pueden ser un buen ejemplo. Esto
es debido a que el mundo del arte y la cultura todavía depende
de los recursos públicos y no ha aprendido a generar sus propios
ingresos ni sabe negociar con los patrocinadores. El resultado es una
increíble pérdida de tiempo. Me gustaría que
hubiera una ayuda que se pudiera solicitar y obtener una respuesta en
cuestión de semanas. Necesitamos iniciativas en el campo del
arte y el activismo. Hoy en día, la única forma de hacer
algo nuevo con rapidez es hacerlo sin dinero y, por lo tanto, entramos
en el conocido ciclo de autoexplotación. Hay que romper esta
lógica.
David García: Quiero recalcar que, cuando hablo de N5M como
proceso de investigación, me refiero a investigación
orientada a la acción y no a investigación básica.
Al comentario de Geert Lovink sobre la rapidez y la movilidad
añadiría (no sustituiría) un retardo de los
análisis, las decisiones y las evaluaciones; más que un
acomodamiento es un estancamiento. Permítanme poner un ejemplo
extraído de los documentos históricos locales; he
releído el acta del primer acontecimiento –donde conocí y
trabajé con Geert Lovink–, "The seropositive ball", que se
celebró en Amsterdam en 1990. El proyecto surgió de la
necesidad de algo que iba más allá de la
percepción del sida como un problema exclusivamente
médico y combinaba el activismo y todas las artes con una
cultura incipiente de informatización de las comunicaciones. Sin
embargo, en aquel entonces recibimos fuertes críticas (en parte
justificadas) de los activistas en Nueva York. Esto es lo que Gregg
Bordowitz nos decía hace más de diez años: "La
manera como se organiza la conferencia se basa en una noción
utópica de libre intercambio de información posibilitado
por la tecnología; un uso de la tecnología que no se
cuestiona, no se critica ni presenta problemas; un concepto
según el cual se puede crear un espacio universal mediante
enlaces telefónicos, faxes y módems. Si hay algo que
podamos afirmar sobre la labor que desempeñamos es que las
categorías, los principios o las experiencias universales no han
existido nunca. En el futuro me gustaría ver conferencias que
reflejaran el interés de la gente que más se juega, donde
se aceptaran las diferencias y que éstas no quedaran compensadas
ni borradas por una noción de libre intercambio mediante un
sistema neutral de bondad incuestionable. A mi entender, esto destruye
la comunidad y la colectividad." La conferencia Next 5 Minutes 1
(1993), celebrada después de "The seropositve ball", que se hizo
en el Paradiso de Amsterdam, estaba en parte motivada por un deseo de
responder a esta crítica. A pesar de otras buenas cualidades, no
creo que ninguna de las conferencias N5M haya respondido positivamente
a ella.
Curiosamente, me encontré a Gregg Bordowitz en el seminario
sobre medios tácticos de Nueva York. Sigue trabajando como
activista del sida y realizando vídeos divulgativos;
también ha participado en la famosa campaña contra las
empresas farmacéuticas que querían impedir el uso de
fármacos clonados en Sudáfrica (un caso en que la
propiedad intelectual es una cuestión de vida o muerte). Gregg
Bordowitz sigue luchando contra el sida a escala mundial. Para mi, la
continuidad de esta lucha, la tenacidad en lugar de la táctica
del ataque sorpresa, es digna de reconocimiento. Personalmente, creo
que también tiene un gran valor hacer un seguimiento detallado
de nuestro pasado –al que Gregg Bordowitz llamaba "perspectiva
fragmentada"– no por nostalgia histórica, sino para evitar
repetir los errores y reinventar la rueda. Ha llegado el momento de
cuestionar la presuposición de que lo efímero siempre es
una virtud. Los manifiestos de los enfoques tácticos (incluido
el nuestro) dan por sentado que debemos rechazar lo permanente y
monumental. Los garabatos en los monumentos públicos son una
reacción espontánea en las manifestaciones callejeras.
Por otro lado, pienso que tenemos una lección por aprender del
movimiento de derechos civiles americanos y de Martin Luther King, que
se apropiaron del monumento en memoria de Lincoln como medio para
establecer una conexión con un sentimiento de comunidad mucho
más amplio. En Amsterdam también tenemos un buen ejemplo
de ello: el monumento Homo, un lugar público muy agradable y
eficaz para la reflexión y la movilización.
En cuanto a la relación entre estrategia informal e
institucionalización, tal como apunta el señor Lovink,
tampoco veo esta tensión, pero por distintos motivos. Esta
supuesta tensión se basa en una mala interpretación,
según la cual los medios tácticos siempre están,
por definición, fuera del ámbito institucional. La
autoridad existe allí donde se erige como tal y esto puede
ocurrir tanto dentro como fuera de las instituciones. Conozco a muchos
"peces gordos" de gran influencia que operan fuera de las
instituciones. Tampoco acepto el romanticismo de la frase "Los
individuos creativos no encajan con la burocracia." Un motivo
importante para introducir el término táctico era
abandonar las rígidas dicotomías entre los valores
imperantes y los valores alternativos, entre los profesionales y los
aficionados, e incluso entre las personas "creativas" y las "no
creativas". Desde los libros con el sello Paper Tiger hasta los
vídeos domésticos de la BBC descubrimos que la estrategia
es el eje vertebrador de la dicotomía entre valores imperantes y
valores marginales. Los contextos donde se producen los medios
tácticos influyen en la estrategia desplegada y estos contextos
(y su estrategia) son muy variados.
Enlaces relacionados:
Festival Transmediale:
http://www.transmediale.de
Festival Next Five Minutes:
http://n5m4.org
Fecha de publicación: diciembre de 2002
Andreas Broeckmann, David García y Geert Lovink, 2002